domingo, 10 de enero de 2010

Charles(Charlie) Matthews, el que volvió de la muerte.


Charlie nació en 1919 en Londres aunque de orígenes Irlandés y murió el 14 de Enero de 2005. En su juventud Charlie creció en el oeste de Londres y vivió con su mujer Jean en Cornwall. Se unió a la Liga Joven Laborista para manifestarse en contra de los fascistas en Hammersmith Town Hall. Entonces se unió a la Liga Joven Comunista y tomó parte en la Batalla de Cable Street. Donde Charlie fue golpeado sin sentido por un inspector de policía.


Mosley el hijo del líder del partido fascista inglés en los años 30, los conocidos como camisas negras y su partido se encontraba en pleno auge, al igual que los nazis alemanes y los fascistas italianos y españoles, sintiéndose fuertes para organizar una marcha por un barrio obrero y de alta población judía del este de Londres. Todos los partidos de extrema derecha tienen una agenda de confrontación física y Mosley iba a sacar a su infantería de Black Shirts.La respuesta fue proporcional a la provocación y miles de mujeres y hombres ingleses, irlandeses y judíos, muchos de ellos comunistas, decidieron cortar les el paso. Se cruzó un camión en medio de la calle tomada por gente que puño en alto resistía las brutales cargas policiales. Puños, palos y piedras sirvieron para acorralar a los fascistas y la imagen de Mosley huyendo en un coche enterró las opciones de alcanzar el poder del fascismo ingles. Esa fue la batalla de Cable Street.


Habiendo participado de primera mano en la batalla de Cable Street y combatiendo al fascismo en las calles de Londres, Charlie decidió unirse a la lucha contra el fascismo en España. Salió solo de la Estación Victoria con un billete de fin de semana en febrero de 1938. Bajo estrictas instrucciones de no hablar con nadie. Se trasladó en tren a Corbiéres, cerca de Perpignan, donde se unió a otros voluntarios. Después de una comida, fueron llevados en coche a las cercanías de los Pirineos, llevando solo como calzado unas alpargatas. Al abrigo de la oscuridad, así esquivaron a los aduaneros franceses, cruzaron la frontera dentro de España. En unas 17 horas llegaron a una fortaleza en Figueras donde las condiciones eran malas y muchos voluntarios empezaron a sentirse a disgusto. Después de un par de días ahí, Charlie fue llevado por la costa hacia abajo en tren y entonces tierra adentro a Albacete, Cuartel General de las Brigadas Internacionales. Unos pocos días de entrenamiento en Tarazona y distribuyendo les rifles rusos antes de ser enviados al frente de Aragón. Donde el batallón justo había tenido un “poco de pelea”, como Charlie sarcásticamente lo llamaba.


Fueron trasladados al Valle de Chebola para seguir el entrenamiento antes de cruzar el Río Ebro el 25 de Julio y alcanzar posiciones cerca de Gandesa. Esto fue peligroso y difícil durante el recorrido por la carretera a Gandesa, bombardeados durante todo el día, saltando a las cunetas cuando escuchaban llegar los aviones.
El 23 de Septiembre, el día que dijeron a los brigadistas que iban a ser retirados, Charlie Matthews con otros voluntarios, fueron cogidos prisioneros. Inmediatamente después de su captura, fueron puestos en fija, con sus manos atadas a la espalda. Pensaron que iban a ser fusilados.
Foto de Frank West en el frente del Ebro.

En vez de fusilarles, fueron trasladados a una prisión en Zaragoza (la Academia Militar) y unos días después a Burgos, al Monasterio de San Pedro de Cardeña. San Pedro era un lugar terrible. No había suficiente comida y todos los prisioneros estaban andrajosos y sin ropa suficiente. Había grupos de siete prisioneros angloparlantes, Ingleses o Irlandeses, entre quienes estaban George Wheeler y Frank West. Para pasar el tiempo, Charlie dibujó pinturas de la inspiración del hambre, como salchichas y pure, en los muros de la prisión. Los prisioneros fueron finalmente llevados a San Sebastian, una prisión civil, donde esperaron al intercambio de prisioneros. Charlie fue repatriado en Febrero de 1939.
Durante su estancia en España divulgaron la muerte de Charlie en acción. Esta fue tres meses antes que llegara a casa y se reuniera con su familia. Todavía conserva una copia de la revista “Challenge”, la cual publicaba su esquela “el chico que combatió los fascista”.

Charlie Matthews, brigader who came back from the dead.

As a young man Charlie, who grew up in west London, lived with his wife Jean, in Cornwall, joined the Labour League of Youth but was expelled for demonstrating against the fascist at Hammersmith Town Hall. He then joined the Young Communist League and took part in the battle of Cable Street, where he was punched unconscious by a police inspector.
Having seen fascism in action on the street of London, and experienced at first hand the response of the forces of law and order, Charlie was keep to help fight fascism in Spain. He left Victoria Station on his own on a weekend ticket in February 1938, under strict instructions to talk to no one. He travelled by train to Corbiéres, near Perpignan, where he joined other volunteers. After a meal, they were taken by coach into the foothills of the Pyrenees where they were issued with rope-soled slippers(alpargatas). They set off under cover of darkness, so they could dodge the French border guards and cross the border into Spain.
After 17 hours they arrived at the fortress of Figueras where conditions were poor and many volunteers became lousy. After a couple of days there, Charlie was taken down the coast by train and then inland to Albacete, International Brigade headquarters. After a few days there, they were taken to Tarazona for training, and issued with Russian rifles before being sent to the Aragon front, where the battalion had just come out of “a bit of a bust-up”, as Charlie euphemistically put it. They moved on to Chebola Valley for more training before crossing the River Ebro on 25 July and moving close to Gandesa. This was difficult and dangerous as they were Stukker-bombed along the Gandesa Road for days on end, diving into ditches when they heard the bombers coming.
On 23 September, the day the Brigaders were told that they were to be withdrawn Charlie Matthews, with other volunteers, was taken prisoner. Inmediately after their capture, they were linep up, hands tied behind their backs. They thought they were going to be shot.
Instead, they were taken to prisons in Zaragoza, Burgos and San Pedro de Cardeña. San Pedro was a terrible place. There was not enough food, and everyone was in rags and tatters. There was a group of seven English-speaking prisoners, either British or Irish, amongst whom were George Wheeler and Frank West. To while away the time, Charlie drew pictures of mouth-watering dishes, such as sausage-and-mash, on the prison walls. The prisoners were finally taken to San Sebastian, a civil prison, where they awaited a prisoner exchange. Charlie was repatriated in February 1939.
During his time in Spain, Charlie was reported killed in action and it was three months before he arrived home and the family were reunited. He still has a copy of “Challenge” magazine, which referred in its obituary-to the van-boy who fought fascists.
Taken from Pauline Fraser´s interview with Charlie and Jean Matthews at their home on 16 August 2004.
Published in The Volunter, Alba magazine.



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