viernes, 1 de enero de 2010

Asesinados en Burgos con nombres y apellidos en 1936


Constancio Angulo Díez, José Huidobro González, Eusebio Francés Díez, Víctor Valladolid García, Dámaso Barriuso, Julián Cano Pereda, José Cimadevilla González, Atico Conde González, Mariano Gallego Miguel, Alfredo Delgado Calvete, Dionisio Ibáñez Torre... Sus nombres no son tan conocidos como los de Domingo Batet Mestres, Antonio José, Luis Labín Besuita o Félix Ramiro Zapaterín pero la historia de unos y otros está cosida por el mismo hilo de sangre tejido durante la Guerra Civil en Burgos. Estos nombres y apellidos forman parte de los perseguidos
por los sublevados durante el primer año de la contienda fraticida. 135 fusilados sin ningún tipo de juicio y 126 detenidos.
Fernando Cardero Azofra y Fernando Cardero Elso, padre e hijo, los han recuperado y recogido uno a uno en La Guerra Civil en Burgos. Fusilados, detenidos y represaliados en 1936. «Es un libro necesario. Es un reconocimiento a todos los burgaleses que por uno u otro motivo, por sus ideas principalmente, fueron fusilados durante la Guerra Civil y es significativo lo sucedido en Burgos», expone Cardero hijo sobre la aportación de este nuevo título sobre la Guerra Civil al que releva su padre. Cardero Azofra llama la atención sobre el elevado número de represaliados en Burgos, donde más junto a Pamplona, a pesar de que fueron las dos únicas ciudades proclives a la sublevación militar por lo que no fueron escenario de enfrentamientos cuerpo a cuerpo. «Donde hubo guerra es fácil que la represalia se cumpliera por que los rojos podían haber fusilado o detenido a gente, pero aquí no se daba ese caso. Fue simplemente una revancha de coger a la gente de izquierdas y hacerla desaparecer. Ni más ni menos. Porque Burgos nunca había sido partidaria de la República, siempre habían ganado aquí las fuerzas de derecha y esto había calado en el pueblo, por lo que ni se levantó ni hizo nada, más que apoyar a los militares golpistas», analiza.

martes, 15 de diciembre de 2009

Carl Geiser (1910-2009),puedes ir orgulloso.

Carl Geiser en 2008, foto de Kristin Becker.


Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia.
No os olvidaremos, y cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!...
Discurso de La Pasionaria en Barcelona el 1 de Noviembre de 1938.

Aquí vemos al recientemente fallecido Brigadista Americano Carl Geiser, junto a Jules Pavio un Brigadista Canadiense, ambos estuvieron presos en San Pedro de Cardeña. La foto es del 70 aniversario de la formación de las Brigadas Internacionales en Octubre de 2006.
La lectura del libro de Carl Geiser "Prisoners of the Good Fight", fue mi inspiración y guía para el comienzo de mi trabajo. Además también de este blog. No le sobra ni una coma a este libro. Probablemente el mejor realizado por un prisonero de guerra. Lo realizó en 1981, teniendo toda su vida esta experiencia en su corazón. Su lucha y su memoria quedan escritas para futuras generaciones. Hasta siempre camarada.

Foto de la 15 Brigada en Brunete en Julio de 1937

Carl Frederick Geiser nació en Orrville, Ohio, el 10 de diciembre de 1910 y fallecio el 28 de Noviembre de 2009. El mayor de seis hermanos, su padre, granjero, falleció durante la epidemia de gripe al final de la Primera Guerra Mundial, y su madre de tuberculosis un año después. Sus abuelos maternos, inmigrantes suizos que hablaban poco inglés, se encargaron de criar a Geiser y sus hermanos. El joven Geiser recibió su educación secundaria mientras ayudaba en las tareas de la granja familiar. Tras su graduación en el instituto de Orrville en 1928, ingresó en la Escuela de Tecnología de la Young Men Christian Association en Cleveland, donde se especializó en Ingeniería Eléctrica.
En 1932, tras el establecimiento de relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, Geiser formó parte de la primera delegación de la Federación Nacional de Estudiantes que viajó al país recientemente reconocido. Esta visita tuvo una influencia decisiva para la formación política de Geiser. Impresionado por el sistema soviético y por los principios de la ideología socialista, Geiser se unió a la Liga de Juventudes Comunistas al volver a Ohio. Se convirtió en un miembro activo de la Unión de Estudiantes en Cleveland y asistió como delegado al Primer Congreso de Estudiantes contra la Guerra y el Fascismo que tuvo lugar en Chicago. Fue allí donde Geiser conoció a su futura esposa, profesora y activista que compartía su fervor político. La pareja se trasladó a Nueva York, donde se vieron inmersos en una cultura de activismo político y organizativo. Geiser escribió artículos de prensa y editó los boletines de la International Labor Defense, participó en la organización de la Liga Contra la Guerra y el Fascismo y en 1936 fue elegido miembro del Comité de la Liga de Juventudes Comunistas.

Carta de Carl Geiser en Septiembre de 1937.

El 13 de abril de 1937 Geiser embarcó en el Georgic para unirse a las Brigadas Internacionales en defensa de la República Española. Sirvió en el abastecimiento de munición en la Batalla de Brunete, participó en la acción de Quinto y ascendió a Teniente. Tras la batalla de Belchite, en septiembre de 1937, Geiser fue ascendido a comisario político y encargado de la organización de la escuela de preparación de comisarios en Tarazona. Herido en Fuentes de Ebro, estuvo hospitalizado durante tres meses. Volvió al frente como comisario del Batallón Mackenzie-Papineau en enero de 1938 y el 1 de abril fue capturado por fuerzas fascistas. A lo largo del siguiente año estuvo internado en San Pedro de Cardeña (4 de Abril de 1938), junto con otros 650 prisioneros de las Brigadas Internacionales. Por intervención de los Amigos de la Brigada Abraham Lincoln y el Departamento de Estado de EEUU, Geiser y otros 71 norteamericanos fueron liberados el 22 abril de 1939.

Prisioneros entrando a San Pedro de Cardeña (1938).



Geiser volvió a Nueva York y obtuvo un puesto de ingeniero en Liquidometer, una empresa fabricante de equipamiento aeronáutico. Trabajando en distintos puestos durante los siguientes 40 años, Geiser registró numerosas patentes y, como director de investigación, supervisó las pruebas de un componente usado posteriormente en la primera misión lunar. En 1946 se divorció de su primera mujer. En 1956 ingresó en la Escuela de Estudios Generales de la Universidad de Columbia, donde cursó estudios de psicología y donde se graduó Cum Laude en 1963.
A principios de los 70 Geiser volvió su atención de nuevo hacia España. El relato que escribió sobre un concierto de Navidad en San Pedro de Cardeña fue publicado en el New York Times y esta positiva aceptación le llevó a profundizar más en su experiencia en el campo de concentración. Tras su jubilación a los 71 años, Geiser comenzó a escribir una historia general de los voluntarios norteamericanos capturados durante la GCE. Con al ayuda de su compañero de cautiverio Robert Steck, Geiser reunió información biográfica de los 120 compatriotas que habían estado encarcelados en las prisiones españolas. También mantuvo correspondencia con más de 150 veteranos en todo el mundo para pedirles sus recuerdos y viajó a archivos en los EEUU y Europa para dirigir la investigación. Ring Lardner (cuyo hermano cayó en acción mientras luchaba con las BBII) y miembros de los Veteranos de la Brigada Abraham Lincoln, interesados en que el proyecto saliera adelante le dieron su apoyo económico. Cinco años de investigación y escritos culminaron en la redacción final de un manuscrito de 900 páginas. Una versión abreviada de éste, Prisoners of the Good Fight fue publicada en 1986.


Traducción hecha a partir del artículo de Tamiment Library / Wagner Archives


Dec. 10, 1910 - Nov. 28, 2009


Carl Fredrick Geiser, 98, of Corvallis died Nov. 28 in Corvallis.


Carl was born Dec. 10, 1910, in Orrville, Ohio, to Peter and Mary Schmid Geiser. Raised by his grandmother, he was Orville High School's 1928 salutatorian. Attending Fenn College during the Depression heightened his political awareness and, together with a moral sense instilled by his Mennonite upbringing, motivated him to join the National Student Federation and the American Student Union, and serve as a delegate to the First Student Congress Against War and Fascism.


In 1937, he fought in the International Brigades in defense of the Spanish Republic, eventually serving as Commissar of the MacKenzie-Papineau Battalion. Captured by Franco's forces, he was interned until 1939.


Returning to New York, Carl worked as an electrical engineer, filing numerous patents and testing fuel gauges for the first lunar missions. He was president of the United Electrical Radio and Machine Workers of America Local 1232, and earned a bachelor of science degree in psychology from Columbia University. Upon retiring in 1981, Geiser wrote "Prisoners of the Good Fight," a history of American volunteers captured in Spain.


Preceded in death by his first wife, Sylvia Segal, and his second wife, Doris Reick Geiser, he moved with his daughter to Corvallis in 1993.


In Corvallis, he was a member of the Democratic Party, the Green Party, the Unitarian Universalist Fellowship of Corvallis and Committees of Correspondence.


Throughout his life, Carl was involved in social, political and environmental activism, and was an avid reader and correspondent. He will be fondly remembered for his appreciation of the good in everyone and his commitment to a "just and peaceful world."


Memorial services are being planned for spring.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Luis Arrieta de las Heras "Lagun"(1920-1997) 

Luis Arrieta nació en Bilbao el 7 de marzo 1920, pero vivió la mayor parte de su vida en la Arboleda, zona de extracción de minera de Trapaga. A la edad de 13 años se unió al grupo recién formado de las Juventudes Libertarias en el área y se convirtió en su primer secretario.
Cuando estallá la guerra civil, Luis, con sólo 16 años de edad, se alistó con el Batallón de la CNT Sacco y Vanzetti, teniendo la menor edad. Aun así, él ayudó a la organización en la retaguardia e incluso representó a su sindicato en el pleno. Poco después de la última ofensiva de los fascistas (abril 1937), Arrieta se unió al Batallón n º 3 de Bakunin, una vez más mintiendo sobre su edad real.

Foto de milicianos vascos, en San Sebastian.

En la retirada de La Arboleda, Arrieta se dedicó a la destrucción los documentos y otros materiales que pudieran poner en peligro a sus compañeros. Compartió la suerte de su batallón en la retirada y su rendición final en Santander en junio de 1937. Luego se convirtió en uno de los muchos prisioneros en el campo de concentración de Orduña, donde fue testigo del traslado de sus compañeros en lotes, sufrió hambre y muchas otras privaciones. Luego fue trasladado a El Carmelo en Vitoria y a Los Escolapios de Bilbao (ambos seminarios religiosos y escuelas utilizadas como cárceles).
Arrieta fue llevado ante una corte marcial por cargos de haber sido el secretario de las Juventudes Libertarias en La Arboleda y por apoderarse de un radio durante la guerra civil. Un elemento vital para la resistencia a los rebeldes. Delito punible con la pena de muerte. Por suerte para Arrieta había un juez que estableció el cargo sobre la base de que había sido motivada por los celos.

Foto de un miliciano de la Columna Durruti en Madrid.

Desde los Escolapios fue trasladado a la Universidad de Deusto (utilizado como campo de concentración y de clasificación) y más tarde fue asignado a un batallón de trabajo donde estuvo durante 26 meses. En el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos) sufrió los rigores de un invierno helado, con apenas lo suficiente para vestir. Sin embargo, peor que el mal tiempo fueron la arbitrariedad y los abusos de los oficiales y suboficiales. Los golpes, el abuso y la intimidación.

Gudaris vascos en el Frente de Madrid.
Continuó en diversos Batallones de Trabajadores hasta su disolución. Alistado en el servicio militar a la fuerza, siendo desmovilizado el 30 de Junio de 1942. Continuó su militancia clandestina en la CNT tanto en San Sebastian como en Baiona, sede en el exilio.
Fue detenido en 1964 y procesado por sindicalista. En la década de 1970 encabezó los esfuerzos para resucitar la CNT en La Arboleda y Euskadi.

La muerte de Lagun (un compañero y amigo verdadero en todos los sentidos de la palabra) el 19 de junio 1997 privó a la CNT del País Vasco y al movimiento obrero en general, no sólo de un sindicalista, sino también de una conexión esencial entre la historia y el anarco-sindicalismo contemporáneo.
Tampoco debemos pasar por alto su pareja Anastaria Aparicio, conocido por sus amigos simplemente como Ane. Ellos habían estado juntos desde 1944 y fue un apoyo excepcional a Luis, en tiempos de clandestinidad. Tuvieron tres hijos, Evelio, Oscar y José Luis.
Fuente:
CNT Comité Regional Norte, Julio de 1997.

martes, 1 de diciembre de 2009

El batallón de trabajadores 75

Hace 70 años el 1 de Diciembre de 1939, el gobierno golpista de Franco condena a los voluntarios internacionales presos a realizar trabajos forzados en las “regiones devastadas” con lo cual son trasladados al campo de concentración de Belchite (Zaragoza). Estos brigadistas que precedentemente habían estado internos en San Pedro de Cardeña, sumando un total de unos 459 presos, y que en noviembre de 1939 habían pasado a disposición de la Jefatura de Reconstrucción de Belchite a mando del Servicio de Regiones Devastadas (Ministerio de Gobernación), siendo encuadrados en el Batallón Disciplinario de Trabajadores número 75. Con prisioneros originarios de San Pedro, los grupos más numerosos principalmente de Alemanes, Argentinos, Cubanos, Holandeses, Checoslovacos, Italianos, Polacos, Yugoslavos, Portuguesa, además de otras muchas nacionalidades con menos presos.

Del 24 de Agosto hasta el 6 de Septiembrede 1937 tuvo lugar la ofensiva Republicana. Aquí vemos en esta foto soldados franquistas en una trinchera en Belchite. El pueblo quedó practicamente destruido. Franco decidió que los prisioneros republicanos reconstruirían un Belchite Nuevo con sus propias manos. Para dejar las ruinas de Belchite Viejo como ejemplo de la destrucción "roja".

Aquí vemos prisioneros en el penal de Valdenoceda (Burgos) en 1941, participaron como exclavos del franquismo en diversas obras. Entre estas, la construcción del ferrocarril Santander-Mediterráneo nunca acabada. Anteriormente el 25 de Agosto de 1938 el “Sr.Presidente de la Diputación ( de Burgos), lamentando el mal estado de la carretera de Burgos a San Pedro de Cardeña; tengo el honor de informar a V.S. Que la citada carretera no ha sido preparada por la escasez de peones necesarios para el empleo de la piedra, y podría comenzarse seguidamente su reparación si a la Diputación facilitasen treinta prisioneros de guerra para el empleo de la piedra ya acopiada”. Dirigiéndose al Cuartel General del Generalísimo,y contestada favorablemente por el Coronel Jefe del Estado Mayor el 30 de Agosto. Dado sus “....pésimas condiciones y ello originando constantes desperfectos en los autos y camiones que hacen servicio a dicha prisión.” Usando presos de San Pedro para diferentes obras, como la realizada en la carretera de Cardeñadijo y la mismo acceso a San Pedro.

En Belchite, los 459 presos internacionales llegados de San Pedro junto a otros presos políticos y de guerra tuvieron que trabajar reconstruyendo por completo un nuevo pueblo de Belchite al lado de las ruinas del devastado. A grito de "vosotros habéis destruido Belchite y vosotros lo vais a reconstruir". Muchos habían estado dos años antes en la ofensiva de Aragón, por parte del Ejercito Republicano.
Estos presos llegados desde San Pedro eran principalmente Franceses, Polacos, Yugoslavos, Argentinos, Holandeses,...que no habían sido intercambiados con fascistas Italianos y Alemanes en manos de la República. Las condiciones en este campo de concentración de Belchite eran lamentables. Muchos murieron de hambre, sumado a las duras condiciones de trabajo. Torturas y palizas estaban a la orden del día. Sometidos a más de 10 horas de trabajo diario. Lo que dió lugar a alguna fuga.
Hacia finales del mes de febrero de 1940, Herbert, otro veterano de San Pedro junto con dos de sus compañeros consiguen escapar del campo. Embarco como polizón y no volvió jamas a España. Aquí vemos una foto de Herbert en el Campo de Concentración de Belchite en 1940.

Algunos Portugueses, Holandeses, Cubanos, entre otros, fueron liberados durante su estancia en Belchite. El resto fueron trasladados al Campo de Concentración de Miranda de Ebro el 10 de Diciembre de 1941. Procedentes de la Compañía de Extranjeros del Batallón Disciplinario de Trabajadores 75, que en junio de ese año se había trasladado desde Belchite (Zaragoza) a Palencia.

Fuentes:

Archivos Militares de Ávila y Guadalajara

sábado, 28 de noviembre de 2009

Homenaje en S. Pedro Noviembre de 1996

Hace 13 años, un 9 de Noviembre de 1996, se realizo un sencillo y sincero homenaje a las Brigadas Internacionales. Este tributo realizado en frente del monasterio de San Pedro de Cardeña. Fue organizado por colectivos y asociaciones de la izquierda, fuera del arco parlamentario. Aunque a título individual acudieron dirigentes de sindicatos y algún partido político.

Acudieron al acto unas 400 personas, banderas Castellanas y Republicanas arroparon la fiesta solidaria. Canciones Republicanas de fondo, poemas de Miguel Hernández en boca del juglar Guti, lectura por parte de Doris Benegas de cartas de presos "rojos". En estas cartas describían sus penalidades en prisión o su último adios antes de ser fusilados.

El cristo de San Pedro por un día fue republicano y lució una bandera tricolor en su mano. Lo que le costo una fisura en un dedo.

El homenaje estaba previsto para las 12 h. Un anterior homenaje en Gernika que se retrasó, produjo que la familia de un Brigadista de la Lincoln llegara a las 14:45 h. Ya solo quedaban 100 personas que les agradecieron el esfuerzo, solidaridad internacionalista y la sangre derramada.
La mujer de John C. Blair, fallecido en 1984, Harriet Blair, sus dos hijos y una nieta visitaron el lugar muy emocionados. Harriet agradeció el recibimiento en su nombre y en el de todos cuantos allí estuvieron confinados.
Se colocó un monumento en el que se depositaron decenas de ramos de flores. En la placa de este recordatorio se podía leer "El pueblo de Burgos en agradecimiento a los y las Brigadistas Internacionales que dieron su vida y su ser por la República y la Libertad". Este monumento realizado desinteresadamente por miembros del Colectivo El Averno, fue retirado dos días después. Suponemos por parte de la Diputación o del Arzobispado. Un acto vergonzoso por ocultar este campo de concentración. Más aún, cuando la Diputación pidió presos para arreglar carreteras y otros trabajos. Como la entrada al monasterio y la carretera a Cardeñadijo.
No existe ninguna placa, mural, etc, que explique lo que entre estas paredes ocurrió. Los fusilados y muertos en este campo de concentración,enterrados en una fosa común, no constan en un obligado recordatorio. Muchos todavía enterrados en los exteriores de los muros del monasterio.
Mientras en la Catedral de Burgos, el edificio de Capitania Militar y en decenas de otros monumentos que llenan la provincia de Burgos, llevan puestas leyendas haciendo apología de la dictadura fascista y asesina.
¡NO PASARÁN!

domingo, 15 de noviembre de 2009

Una biblioteca Anti-marxista en San Pedro

Foto de la biblioteca actual.



El tener un libro en San Pedro, no de caracter fascista, fue un lujo. Varios presos consiguieron introducir, tras su detención, varios libros en inglés. Uno era "Lawrence de Arabia", que principalmente estuvo en la planta de los Británicos. A cuenta de este libro, hubo muchos debates entre los presos por la posición Británica y Alemana en el cercano Este.
También hubo risas por un libro de Wodehouse, publicado en 1934, su primera novela de Bertie y Jeeves, Thank you, Jeeves. Normalmente eran leídos en voz alta en grupos de 15. Aproximadamente durante una hora y cada día por un preso distinto.

También se dió el caso de un preso Americano que, todavía con su reloj de pulsera, consiguió un intercambio. A través de otro preso internacional, con buenas amistades con los guardias, hizo un trato con un soldado. Este soldado se había fijado varias veces en su reloj. Finalmente, cambió su reloj por el Quijote de Cervantes. Este brigadista, recuerda que con el "Quijote" paso momentos magníficos.

La posición de las autoridades franquistas era de continuar con la reeducación de los prisioneros. Por eso la creación de una biblioteca para prisioneros extranjeros, principalmente con textos anti-marxistas o fascistas.

Estas son las instrucciones y el reglamento, actualmente en el Archivo Militar General de Avila:

Instrucciones para la creación y reglamentación de la biblioteca para prisioneros extranjeros en el Campo de Concentración de San Pedro de Cardeña.

1º Se procede a crear una Biblioteca para Prisioneros Extranjeros, la cual se formará con los libros y material de Propaganda que hasta el presente se poseen y con aquel que en lo sucesivo, ya sea por aportaciones Oficiales o privadas previa aprobación de esta Inspección, se vayan recibiendo.

2º Para el cuidado de la Biblioteca, se nombrará por el Jefe del Campo a uno de los prisioneros que por el conocimiento de varios idiomas y por su comportamiento y antecedentes sea apto para ello. A ser posible un Bibliotecario de profesión.

La supervisión de la Biblioteca, correrá a cargo del Jefe del Campo y del Capellán del mismo.


3º De acuerdo con el horario establecido, se determinará por el Jefe del Campo, el tiempo dedicado a la lectura, que puede ser de 1 a 2 horas diarias, repartidas entre la mañana y la tarde.


4º Dada la variedad de nacionalidades, se nombrará un "Lector" para cada una de ellas, el cual procederá a la lectura diaria de algún capítulo, de los volúmenes escojidos a tal efecto, que serán preferentemente aquellos que traten de las Obras realizadas por el Régimen Fascista u Anti-marxistas para los de aquellas Naciones donde este instituido dicho Régimen.

Esta clase de lectura, se efectuará en la primera parte de la hora u horas determinadas.

En la segunda los prisioneros podrán leer libros particularmente y a su libre elección, que devolveran una vez terminado el tiempo concedido al Jefe del Grupo, que puede ser el mismo Lector, que a su vez lo hará a la Biblioteca, en presencia del prisionero Bibliotecario.


5º Diariamente y terminada la hora de lectura, el Bibliotecario, pasará revista, de cuyo resultado dará cuenta al Jefe del Campo.


6º Se procurará conservar los libros en buen estado y se castigará con la supresión de su uso a aquellos prisioneros que muestren desidia o mala intención al tratar los libros.


7º La lectura podrá efectuarse tanto en local cerrado que puede ser el mismo que se destine para Bibliotecario al aire libre si el estado del tiempo lo permite.


8º La Biblioteca se dividirá por Nacionalidades, a los efectos de mejor colocación de los volúmenes, facilitando escoger los mismos por los distintos Grupos.


9º Los volúmenes irán numerados correlativamente y se llevará de ellos un índice General.


10º Mensualmente se remitirá a esta Inspección, por el Jefe del Campo, un estado numérico de los volúmenes con que cuente la Biblioteca y expresión de las materias de los mismos


Burgos 10 de Agosto de 1938
III Año Triunfal

El Coronel Inspector

Luis de Martín Pinillos

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Canto de un ruiseñor


El canto de un ruiseñor en una noche española

despertó a un prisionero de guerra.

¿Quién canta y cuál es su intención?

Apreté mi cabeza contra los barrotes

¿Podría estar cantando a un compañero cercano,

o expresando su amor a las estrellas?


Cincuenta años han venido y se han marchado.

El autor no puede olvidar ese canto,

pese a estar lejano,

capturado por la belleza, que nunca molesta,

mientras saboreaba cada nota.


Olvidando las tristes galerías de la prisión,

no escuchando las voces de alerta de los guardias,

la fantasía me llevó lejos,

y con tan breve ocasión para soñar

elegí a mis seres queridos y mi hogar.


La canción acabó muy pronto.

Mi corazón agradeció al amigo invisible

por compartir su amor en una noche de luna

mientras otros dormían, esperando la luz.


Frank J. Blackman, prisionero Canadiense nacido en Edmonton(5-3-1913), hizó este poema en 1989. Inspirado en su internamiento en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña en 1938-1939. Fue capturado,era el 1 de Abril de 1938. Llego a San Pedro el 8 de Abril junto con la expedición de 290 Internacionales desde Zaragoza. Más tarde a la prisión de Ondarreta en Marzo de 1939 y fue canjeado en el grupo de 31 Canadienses el 5 de Abril de 1939 a Francia.

Foto: Brigadista Canadiense MacPap